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David Bisbal (Almería, 1979), cantante.

Pregunta. ¿Un libro que no leería en la playa y una peli que no vería en un cine de verano?

Respuesta.
La reina de la libertad y Verano azul.

P. En los conciertos le jalean casi más las madres que las hijas. ¿Qué les da a las mamás?

R. Le doy el cariño a sus hijas y ellas se lo pasan a sus madres, y entre todos vivimos la música. Tengo que agradecer muchísimo a las madres que dejen a sus hijas viajar a lugares tan lejanos para vivir un rato conmigo.

P. Tiene pareja estable, una hija, no se le conocen amantes, no monta broncas. ¿Demasiado soso para un ídolo del pop?

R. Los tiempos cambian. Antes parecía que para vender discos tenías que portarte mal o tomar drogas. Me gusta el deporte, nunca he fumado, no me gusta beber. Así soy yo. Y me va bien, gracias a Dios.

P. ¿Pero no envidia las gruppies de Robbie Williams?

R. Me encanta estar con mi familia. Me da energía para llevarla al escenario.

P. Salió de Operación Triunfo. A la vista de cómo está el patio, ¿no haría falta uno para políticos?

R. Sería bueno. Así lo decidiría el público cada año, en lugar de cada cuatro.

P. Estuve en un concierto y el público cantaba la mitad de sus baladas. ¿No debería devolver parte de la entrada?

R. Intento hacer un equilibrio entre baladas y canciones rápidas. La música se comparte pero tú y yo podemos hacer una negociación.

P. Cuando ve esas orquestas tocando en las fiestas de pueblo sus canciones, ¿qué piensa: nostalgia o “uff, de la que me he librado”?

R. Nostalgia plena. En mi orquesta Expresiones fue donde me formé realmente y siempre los tengo en mi boca y en el corazón. Me parece fuerte haber cantado canciones de aquella época de tantos artistas que hoy tengo como amigos. Y escuchar a orquestas cantando las mías.

P. ¿Canta en los karaokes?

R. No en España, pero sí he cantado en algún país donde he estado de vacaciones. Canciones de otros artistas latinos y me lo he pasado espectacular.

P. Animó el Mundial con su canción. ¿No se siente un poco el pulpo Paul?

R. Me regañaron cuando besé la Copa del Mundo antes del Mundial. Y ahora me dicen: “Gracias a tu beso hemos ganado”. En realidad, lo que han hecho ha sido por méritos propios; son unos chavales majísimos que nos han hecho sentir como niños, han unido familias y hasta países enteros iban con nuestra selección.

P. Su último disco se llama Sin mirar atrás. ¿Teme convertirse en estatua de sal?

R. Me gusta mirar atrás, pero en estos momentos de dificultad traté de motivar un poco a la gente, de decirle que no hay que quedarse de brazos cruzados y seguir adelante.

P. Soy fan de Prince, los Rolling Stones y suyo, y mis amigos me dicen que me lo haga mirar.

R. Me gusta la música variada. Me gustan Frank Sinatra, Tomatito, Michael Buble, Alejandro Sanz… Lo que hago es un balance entre lo que siento y lo que tiene más conexión con el público.

P. Pero ya no da tantos saltitos, ¿no?

R. Al revés. Esta es mi mejor gira. Me lo estoy pasando genial y me siento hasta mejor físicamente.

Fuente: El Pais

A Rufus no hay quien le tosa

El cantante dio un recital desnudo con un repertorio difícil y poético


Él nunca había escuchado a este estadounidense histriónico y en ocasiones afectado. Hace un par de semanas Francisco, 35 años y madrileño, entró en la página web de EL PAÍS y se encontró con tres canciones de ese tal Rufus “de apellido impronunciable”. Eran tres declaraciones de principios escupidas acompañadas tan sólo con un piano por el músico. El poder de Internet. Allí se dio el atracón: Want one, Want two, Milwaukee at last!!!, Rufus Wainwright… Tuvo claro que quería ver el concierto de anoche en el Circo Price de Madrid. Una elección difícil, pero intensa.

Anoche Rufus Wainwright (Nueva York, 1973) se presentó de una forma muy distinta a la que acostumbra. El músico al que la crítica ha tachado de adorador de aplausos, de tener un ego más grande que Manhattan comenzó su show con algo que podríamos denominar un desnudo integral: se despachó enterito su último disco All days are nights: songs for Lulu. Su sexto trabajo. Una colección de poemas difícil, triste, plagada de atonalidades, bemoles y sostenidos y en la que, además, Rufus le da un repaso más que crítico a su propia vida. Y así salió al escenario. Vestía un traje de noche con cuello de plumas, una especie de camisón con una cola que llegaba desde la banqueta de su piano hasta las profundidades del mutis por el foro, maquillado; alguno podría pensar que se había disfrazado para acudir a un burdel.

Pidió que no se aplaudiera entre canción y canción de ese trabajo en el que no hay ni escenografías ni orquestas ni adornos a los que tiene acostumbrado a su público. Sólo unas proyecciones de las miradas que Rufus le hurtó a su público mientras se desnudaba. Unos versos visuales firmados por Douglas Gordon. Y lo cierto es que durante toda la primera parte del recital casi no se escuchó ni una tos, pese al invierno infinito que se ha apoderado de Madrid. Él estaba allí arriba, solo, con sus miserias, sus miedos, con esa voz maravillosa y, casi aporreando un piano de gran cola Steinway and sons que dice no saber tocar muy bien. “Creo que la expresión más intensa y poderosa en la música occidental es esta. Un músico solo con su piano o su guitarra. Un instrumento y la voz. En este momento este formato me permite realizar una especie de sacrificio de esa otra zona de mí mismo”. Así lo hizo anoche. Francisco, el neófito, se dio cuenta, aunque parte del público lo calificó como “una brasa importante”. Pero estuvo enorme. Artista y sincero. Revanchista. Dándole un repaso a sus propias experiencias. A su hermana Martha, a la que dedica un tema en su último disco, muy influenciado por la reciente muerte de su madre.

Terminó el desnudo integral y llegó el Rufus gracioso, el que suelta anécdotas para aburrir: “Estamos en un circo y me siento como un león. Y después de esta primera parte, como un león que podría morder”. Lo hizo. Chiste tras chiste.

Dos horas de sus éxitos… Aunque sin concesiones: la mayoría caras b, pero incontestables. Leaving for Paris y I´m going to a town especialmente nuevas.

Francisco vio una actuación de las que hacen época. Sensible y milimetrada. Tanto que el propio Rufus no tiene ningún empacho en asegurar que las giras de él solito con el piano le permiten llevarse toda la pasta. No es de extrañar después del estrepitoso fracaso que sufrió con su primera ópera Prima Donna de la que dijo estar deseando que llegara a España. Los que la han visto no se han cortado en darle el mayor palo de su carrera. El mayor palo a un chico genial y barroco que enamoraría a cualquiera y que anoche descubrió que su otra cara, la solitaria y minimalista (hubo hasta ecos de Philip Glass), es la más tentadora. Enhorabuena.

MANUEL CUÉLLAR
Fuente: El País

El trío británico regresa con un EP compuesto durante su última gira. El grupo reconoce que la espiral del negocio tuvo la culpa de las adicciones de su cantante.


Asombraron a la música pop con su primer disco, Hopes and Fears. ¿Cómo era posible que tres pueblerinos británicos se atrevieran a hacer un disco sin utilizar una sola guitarra? La prensa los bautizó como los sin guitarras y ese trabajo los puso en el punto de mira de miles de melómanos. Su siguiente entrega fue recibida por la crítica como quien espera merendarse a unos pardillos. Se sacaron de la manga otro Lp sin guitarras: Under the iron sea. Una colección de canciones mucho más oscura que gustó a los fans, pero tuvo que sufrió la disección de la crítica.

Como si hubieran recogido los consejos llegó Perfect Symmetry, su tercer trabajo, en el que homenajeaban (pese a no reconocerlo del todo) a Bowie e incluían el instrumento de seis cuerdas. Su ascenso fue meteórico. Los entendidos los tacharon de ñoños casi a la vez que el cantante, Tom Chaplin, reconocía su adicción a la cocaína y cancelaban casi al completo su gira americana.

Durante esos viajes, los tres integrantes de Keane compusieron y grabaron. El resultado es su nuevo testimonio. Un EP, se niegan a llamarlo álbum, que parieron entre ciudad y ciudad a bordo de furgonetas, aviones y trenes (su medio de transporte favorito), de ahí el título: Night train (tren nocturno). Tim Rice-Oxley, compositor, pianista y alma del grupo cuenta, por primera vez a un medio español, los secretos de este nuevo disco y las trampas del negocio musical.

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Pregunta. Es bastante raro este nuevo trabajo, ¿no?

Respuesta. Este EP es muy variado, y con varios estilos. Hay un par de temas con una clara influencia de hip hop. Empezando por el single, Stop for a minute, en el que contamos con la colaboración de K’naan (reputado rapero canadiense). Es un trabajo en el que también mezclamos influencias africanas junto al pop de siempre. Este disco supone algo así como una experimentación y un paso adelante del sonido Keane.

P. ¿Qué querían transmitir?

R. Es una colección de canciones que se grabó durante la última gira. Se compusieron en la carretera, tal vez por eso nos hemos quedado en un EP. La gira de Perfect Simmetry fue en cierto modo caótica y eso nos permitió lanzarnos a lo experimental a las sensaciones de diferentes países. Resultó algo compulsivo, es más un documental de lo que estábamos viviendo durante aquellos viajes y conciertos y por eso no podríamos decir que se trate de un trabajo realizado como un álbum en sentido estricto.

P. ¿Siguen ustedes tras la carrera para llegar a la cima de la música pop-rock?

R. Me siento muy orgulloso de lo que hemos conseguido como banda. Creo que ya somos un grupo respetado. Me gusta haber llegado a este punto en el que ya podemos estar relajados y no saber muy bien lo que haremos en nuestra siguiente entrega. Estoy muy contento de que el público simplemente espere nuestro siguiente movimiento. Me gusta que hayamos hecho una banda grande, pero prefiero pensar en ser los mejores más que en ser los más grandes.

P. ¿Compensa todo ese trabajo?

R. (Una larguísima pausa). Sí… Sí.

P. ¿Pero no están ustedes cansados?

R. (Con una risa socarrona). Bueno, a veces sí notas mucho el cansancio, pero ¿cómo vas a rechazar la inmensa suerte que has tenido de llegar a cumplir un sueño? Muchas veces se te hace insoportable trabajar tan duro, pero por otro lado es impresionante poder vivir de hacer e interpretar canciones.

P. ¿Cómo vivieron la confesión de Tom Chaplin (cantante) de ser adicto a las drogas?

R. Desde luego fue un momento muy duro. Pero lo más importante fue el reconocimiento, darnos cuenta de que a veces podemos ser muy frágiles. Pero los tres nos queremos muchísimo y aquello fue lo más importante para Tom, para que pudiéramos seguir adelante.

P. ¿Qué originó la enfermedad de Tom?

R. Desde luego que la enfermedad de Tom tiene un culpable muy claro: el negocio del espectáculo. Es cierto que te introduces en una espiral en la que no quieres perderte nada, en la que todo se acelera muchísimo y es el propio negocio el que te lleva a entrar en el torbellino. Es mucho estrés y mucha presión la que hay que soportar y es muy complicado adaptarse rápidamente lo que te viene encima. A veces es como si tuvieras que sobrevivir. Sí, es un precio que, a veces, hay que pagar.

P. Insisto, su nueva entrega es rara.

R. Es una inspiración basada en el hecho de viajar, de descubrir nuevos lugares y conocer a gente nueva. Además hemos llegado a la conclusión de que tener un bajista y seguir contando con guitarras ofrece un sonido mucho más orgánico a nuestro trabajo.

P. ¿Cómo ven la crisis musical presuntamente generada por Internet?

R. Es algo complicado. Desde luego la red es un instrumento alucinante para que la gente pueda llegar a tu trabajo, para que sepan lo que haces, pero por otra parte también se pierde mercado. La cuestión es que ahora es necesario ser una banda de directo y ser capaz de ofrecer tu trabajo en directo. El hecho es que cuanta más gente conozca tu trabajo, más gente te irá a ver en directo. Creo que la web en lo que incide es en que las bandas tengamos que ser mucho mejores encima del escenario.

‘Night train’ saldrá a la venta el próximo 11 de mayo.


MANUEL CUÉLLAR

Fuente: El País

El cantante Mika presenta ante 6.000 seguidores su nuevo disco ‘The boy who knew too much’

El cantante y compositor británico de origen libanés Mika reunió el domingo por la noche a 6.000 seguidores en el Palau Sant Jordi de Barcelona en el primer concierto que tiene previsto dar en España. Un energético Mika que pudo hacer la primera de sus paradas en España de su gira europea tras llegar desde París en taxi debido al cierre del espacio aéreo por la ceniza volcánica, tal y como comentó durante su actuación.

Mika inundó el Palau Sant Jordi de pop efervecente y ritmos pegadizos con su último trabajo, The boy who knew too much (El chico que sabía demasiado), que ha presentado con una cuidada puesta en escena y plagada de efectos audiovisuales. Mika, cuyo nombre real es Michael Holbrook Penniman Jr, interpretó canciones de su nuevo álbum como Rain  o Blame it on the girls con éxitos del anterior disco, como Life in cartoon motion, del que despachó seis millones de copias.

El broche final lo puso el sencillo de su último disco We are golden y, como lo podía ser de otra manera, la archiconocida Grace Kelly, en la que el artista se mofaba de los críticos que lo comparaban con Freddy Mercury y con la que se hizo con el número 1 de los principales mercados europeos.

Mika hizo gala de su característico falsete y su increíble técnica vocal (llega a un rango de tres octavas y media) con un repertorio repleto de pop bailable con tintes retro y emotivas baladas como Relax, take it easy, tema con el que inició el concierto.

Su particular ironía, reinante en la mayoría de sus letras, apareció en temas tan dispares como Billy Brown, una peculiar historia de amor entre un casado y un chaval que lo catapultó a icono gay. O en , esa niña buena convertida en arpía cazahombres. Con el piano como mejor compañero de escenario, entonó la infantil Toy boy, en la que se pone en la piel de un muñeco de trapo.

Una escenografía de otro mundo

Una hora y media de concierto acompañado de una escenografía luminosa y planetaria. El cantante apareció sobrevolando el escenario con un traje de astronauta, conquistando un público de todas las edades, incluido niños.

Para la presentación de su nuevo disco en directo, el artista ha inventado una historia, en la que dragones, muñecos hinchables y disfraces van apareciendo de un maletín inacabable para acompañar al artista en sus canciones. El toque de color lo dió una gigante peluca rosa que escondía a una fan y un grupo de seguidoras disfrazadas como si acabaran de salir de la “Era de Aquarium” emulando así la estética del cantante.

Un delicioso cóctel de drama y comedia, que podrán ver sus seguidores madrileños el lunes por la noche en el Palacio de los Deportes, como una salsa agridulce, con un energético Mika tejiendo temas tan radiados y animados como la positiva (y pastel) oda a la gordura Big girl (You are beautiful), con otros más introspectivos y tristes como el Happy ending.

Fuente: El País


La cantante desbanca a los Beatles como la artista cuyas canciones más suenan en radios, televisiones y espacios públicos

Madonna en una actuación en Rio de Janeiro

Lo llaman “la lista de los artistas del pueblo”, se trata de una clasificación elaborada por la principal sociedad de gestión de derechos fonográficos de Reino Unido (la PPL) y Madonna ocupa el primer puesto en el periodo que va de 2000 a 2009, por delante de los Beatles, Robbie Williams y Queen. La primera posición es para Madonna porque de ella han sido las canciones que en mayor medida han emitido las radios, televisiones e hilos musicales de Reino Unido. La incombustible cantante es la única mujer que aparece entre los cinco primeros puestos de la lista, formada por 50 artistas o grupos.

En el gimnasio, en la peluquería, en el concierto de versiones de una banda de aficionados, en la gasolinera… si usted está en Reino Unido, lo más probable es que por megafonía suene Into the Groove, Material Girl, Ray of Light o cualquier otro éxito de Madonna.

Hasta ahora ese trono estaba ocupado por los Beatles, que caen a la segunda posición. El tercer puesto es ocupado por Robbie Williams y el cuarto por Queen. Por cada difusión de estas canciones los artistas que posean los derechos reciben dinero en concepto de royalties.

El top ten lo completan Take That, Sugababes, Elton John, Elvis Presley, Abba y Coldplay. Todas las bandas de la lista cantan o cantaban en inglés.

Fuente: El Pais

Desaparece el cuerpo de James Brown

James Brown, el padrino del soul, falleció el 25 de diciembre de 2006, pero parece que algunos no le han querido dejar descansar. Según ha denunciado la hija del propio James Brown, LaRhonda Pettit, cuando fueron a exhumarlo para realizarle una nueva autopsia, ya que, al parecer, se sospecha de las circunstancias de su muerte, el cadáver ya no estaba allí. Brown estaba enterrado en cada de otra de sus hijas, Deanna, en South Carolina, mientras se le preparaba un mausoleo público.

Fuente: Desaparece el cuerpo de James Brown