
Finale NotePad, el que probablemente sea el editor de partituras más barato del mercado (menos de 10$ que son un poco más de 6€) acaba de renovar su versión actualizándose a como su hermano mayor Finale. Incluye algunas novedades respecto a la versión 2009. En está página podéis consultar todas sus funciones y las principales diferencias con las versiones mayores de Finale: SongWriter, PrintMusic, Allegro y Finale.
A pesar de no contar con funciones avanzadas de edición, permite importar y exportar archivos de Finale, archivos .xml y archivos MIDI.
La importación permite utilizar funciones no incluidas en el programa como la posibilidad de hacer anacrusas o compases no incluidos en las opciones del programa. Creando un documento en blanco en otro editor y exportándolo a .xml podemos abrirlo en Notepad y tener más posibilidades de edición. Hemos hecho la prueba creando un documento en MuseScore con más instrumentos de los permitidos en Finale NotePad y creando una anacrusa y al importarlo es totalmente editable en formato Finale.

Un interesante software que cubre las necesidades de muchos usuarios por un precio más que aceptable. Una buena alternativa a la piratería, si no fuese por la amenaza del software libre que con menos limitaciones, aunque también con menos estabilidad, se ofrece a los usuarios como solución a los altos precios de las versiones profesionales de los editores de partituras.

Yo creo que este tipo de “reclamos”- enganche, para que después de “picar” con estos limitadísimos programas, lo que pretenden los de Finale es ganar adeptos (posibles clientes) para sus programas grandes. Con Finale NotePad poco se puede hacer. Ni siquiera permite un cambio de tempo o armadura.
Desde luego yo recomendaría (dentro de la gama de Finale) ir directamente a Finale Allegro. Tiene un precio ajustado y es completísimo. Para un músico, aficionado o profesional es mas que suficiente.
Estas “operaciones mercantilistas” me recuerdan a las muestras de buenos perfumes que te dan en la droguería. Primero te acarician la nariz y después (si picas) te rascan el bolsillo.